El proceso de enviar dinero , recibirlo o efectuar pagos con Bitcoin Te lo contamos

El proceso de enviar dinero, recibirlo o efectuar pagos con Bitcoin es, por ejemplo, tan fácil como enviar un e-mail. 

De ahí parte su éxito, pues puede ser utilizado por todo el mundo con suma facilidad.

De la misma manera que existen direcciones de correo electrónico, también existen direcciones Bitcoin que nos permiten enviar y recibir esta moneda digital. 

Para empezar a usar Bitcoin lo primero que debemos hacer es generar una de estas direcciones usando una aplicación Bitcoin. 

Estas aplicaciones las veremos más adelante, pero primero centrémonos en ver cómo funcionan las direcciones.

Puedes generar tantas direcciones como quieras y son, todas ellas, absolutamente gratuitas. 

Adicionalmente, no hace falta estar conectado a internet para generar una dirección, pues recuerda que no hay ninguna institución o empresa en la que sea necesario registrarse.

 Estas direcciones se generan mediante unos parámetros matemáticos que logran hacer que todas las direcciones sean únicas y no haya nunca dos iguales.

Cada dirección consta de dos partes que están matemáticamente correlacionadas:

La dirección pública es aquella con la que tú te identificas de cara al mundo. Cualquiera que sepa tu dirección pública podrá enviarte bitcoins en cualquier momento

La clave privada es aquella que permite autentificarte, acceder a los fondos que tengas en esa dirección o realizar envíos. Por este motivo es muy importante que nunca divulgues tu clave privada pues daría a cualquiera que la supiera acceso a tus fondos. La mayoría de las aplicaciones Bitcoin se aseguran de mantener tu clave privada protegida bajo contraseña (cifrada).

¿Dónde se guardan los bitcoins?

​A pesar de que es innecesario saber esto para usar Bitcoin, considero que es muy importante explicarlo para que cualquiera pueda hacerse una idea más precisa de su funcionamiento y sentirse así más familiarizado con este sistema. ¡Después de todo se trata de nuestro dinero!

Los bitcoins que nosotros recibamos en nuestra dirección Bitcoin no representan ningún archivo de nuestro ordenador, ningún metal, papel o cadena de texto, sino que en realidad se trata de un valor que nuestra dirección puede tener. 

De la misma manera que la cuenta de tu banco no representa dinero que está literalmente ahí, sino que es un valor que tu banco le da a tu cuenta.

Ejemplo: Carlos  tiene 50€ en su cuenta de banco y por lo tanto el valor de la cuenta de Carlos  es de 50€.

Cuando Carlos se gasta 20€, el banco hace un registro de la transacción y apunta el nuevo valor de la cuenta de Carlos que ahora es de 30€.
Las direcciones de Bitcoin funcionan de la misma manera. 

A cada dirección le corresponde un valor que puede subir o bajar según las transacciones que realicemos. 

Aquí es cuando entra en funcionamiento la red “peer to peer” que mencionamos en el capítulo anterior. Los nodos interconectados se encargan de registrar el nuevo valor de la dirección y difunden la información de dicha transacción por toda la red, quedando respaldada de forma inalterable gracias a un complejo sistema de seguridad criptográfico.

​Ejemplo: Mario tiene 10 bitcoins y decide enviar 2 bitcoins a María.

Mario usa su clave privada para autentificarse y anunciar una nueva transacción a la red. 

Posteriormente la red Bitcoin toma nota de esta transacción y registra el nuevo valor de la dirección de mario y de María: “Dirección de Mario: 8 bitcoins / Dirección de María: 2 bitcoins”. 

Esta nueva transacción queda ahora respaldada en un registro colectivo e inalterable para que nadie pueda modificarlo y hacer trampas. Cuando María quiera gastar sus bitcoins, el proceso se repetirá de nuevo.

Este sistema resulta infranqueable y hace imposible cualquier tipo de trampa. Sin embargo y por esta misma razón, todas las transacciones son absolutamente públicas y transparentes, algo que en el sistema tradicional no ocurre. 

¿Es eso malo? No, pues nadie conoce la identidad de la persona que hay detrás de la dirección usada (a menos que esta lo haga saber) y se preserva la privacidad de los usuarios. 

Para el resto de personas tu transacción será sólo un número, sin que sepan quién ha enviado o quién ha recibido el dinero. De esta manera se obtiene un sistema que no sólo es seguro a nivel informático sino también da confianza gracias a su transparencia inherente.


Respondiendo a la pregunta inicial: 

el valor de tu dirección Bitcoin queda respaldado en toda la red de miles y miles de ordenadores. 

Lo único que necesitas, por lo tanto, es tu clave privada.

 Con estas “credenciales” tú puedes acceder a tus bitcoins desde cualquier ordenador conectado a internet. Tanto en la teoría como en la práctica este sistema es viable y muy seguro, pues sólo el conocedor de la clave privada puede emitir una transacción válida.



¿Es Bitcoin seguro?

Matemáticamente es infranqueable y en esto basa su seguridad.

 De lo contrario las personas de todo el mundo no depositarían su confianza en la moneda. 

Además, si en un futuro llegaran a existir algoritmos de cifrado y hash más viables y seguros, el sistema Bitcoin podría ser actualizado y hacer uso de la tecnología más novedosa del momento, garantizado siempre una seguridad óptima.


Sin embargo, si has estado siguiendo esta guía del blog de  Bitcoin, sabrás que existe una manera de acceder a bitcoins ajenos: 

sustrayendo las credenciales o llaves privadas.

 Es decir, aquello que conocemos como clave privada. 

Sin embargo, esto no es novedad alguna para ningún sistema de transacciones, compras online o cualquier tipo de servicio. 

Este obstáculo ha existido siempre desde la creación de Internet e incluso mucho antes: Si yo no protejo mis credenciales o le digo a alguien mi contraseña, podrán acceder ilícitamente a mi cuenta de banco, Paypal, correo, Bitcoin o lo que sea. 

Nada nuevo bajo el sol.

Y puesto que este riesgo no es realmente nuevo, significa que las prácticas para proteger y asegurar mis bitcoins son las mismas que usamos para proteger otros datos personales. Prácticas de las que seguramente ya seamos conscientes y ya estemos aplicando. 

He aquí algunas muy sencillas:

No le muestres a nadie tu clave privada.

Por lo general, la clave privada es guardada y protegida por la aplicación Bitcoin que uses. Sin embargo es también posible exportarla para, por ejemplo, usarla en otra aplicación e incluso, si hace falta, escribirla en un trozo de papel. Si en cualquier momento sospechas que alguien la podría haber obtenido basta con que generes otra dirección (son gratis e ilimitadas) y mandes tus bitcoins a la dirección nueva.

Usa la función de cifrado de tus aplicaciones Bitcoin.

Hemos dicho que una buena aplicación Bitcoin guarda y protege la clave privada en su interior. Sin embargo, esto no es obligatorio y muchas aplicaciones te permiten guardar las claves privadas sin protegerlas por contraseña si así lo deseas. Se supone que si lo haces tienes una buena razón para ello. Sin embargo, para la mayoría de personas es extremadamente recomendable tener siempre activada esa función.


Usa una contraseña larga.

Cuando hagas uso de la opción de cifrar tu cartera Bitcoin, asegúrate de usar una contraseña larga. 

Nada de “12345”. Si esta tecnología puede hacer infranqueable el sistema Bitcoin, también puede hacer infranqueable tu cartera Bitcoin si no usas una contraseña corta o fácilmente adivinable. El mundo real no es una película o un capítulo de CSI: cuando en la televisión ves que intentan “crackear una contraseña” es pura ficción pues en la realidad es imposible hacerlo sin adivinar la contraseña.

 Si usas una contraseña larga, formada por varias palabras o incluso aún mejor toda una frase que para ti sea fácilmente memorable, tendrás la seguridad de que nadie podrá descifrar la cartera. ¡Nunca menos de 10 carácteres! Intenta también usar números, letras mayúsculas y símbolos si puedes pero no uses combinaciones aleatorias que puedan ser olvidadas fácilmente. Tu contraseña debe ser memorable para ti y cuanto más larga mejor.

Mantén tu ordenador limpio de virus, software espía, troyanos o keyloggers (capturateclas).

Si tu ordenador resulta infectado, no te preocupes, puede ocurrir. Puesto que seguramente cifraste tu cartera, por mucho que una tacante obtenga una copia de tu archivo donde se almacenan las claves privadas, no podrá hacer nada. Recuerda que esto no es una película y es imposible que descifre tus claves si usaste una buena contraseña. Limpia tu ordenador, relájate, y disfruta pensando en cómo se estarán tirando de los pelos al no poder acceder a tus claves. 

Aún así, un ordenador infectado sigue siendo un riesgo muy alto, pues es posible que te espíen mientras pongas tu contraseña y la obtengan de esa manera. Por ello, es tu máxima prioridad mantener tu equipo seguro y actualizado. Si sospechas que podría haber habido una brecha de cualquier tipo, limpia tu ordenador o usa un ordenador seguro en el cual puedas generar una dirección nueva no comprometida y manda tus bitcoins a ella.


Esto significa también que no deberías conectarte a ninguna cartera online o gestionar tus bitcoins en un ordenador público o cualquier otro que no sepas que es seguro y confiable.

No uses carteras online en las que no confías.

Si en vez de usar una aplicación offline instalada en tu ordenador, te decides por usar una cartera Bitcoin online, recuerda que es posible que el propietario de la página tenga acceso a tus claves privadas. 

Si no confías en el propietario o crees que su página no incorpora buenas medidas de seguridad, mejor no uses esa página. Debes valorar muy bien a quién le confías tus claves privadas.
Pérdida de las llaves, un problema de seguridad.

Hemos hablado de cómo proteger nuestras claves privadas ante un posible intento de robo. Pero existe otro riesgo muy importante que debes considerar: la pérdida.

Normalmente no hay que preocuparse puesto que estas claves se guardan cómodamente en el interior de la aplicación Bitcoin que utilicemos. Sin embargo, esto no significa que un día cualquiera nuestro disco duro podría ser formateado, deje de funcionar, etc. Antes de echarte las manos a la cabeza y dejar de leer, diré que este es un problema que tiene fácil solución y no debe preocuparte demasiado.

Llavero Bitcoin

Haz una copia de seguridad.

En todos casos, uses la aplicación Bitcoin que uses, es recomendable hacer una copia de seguridad de tu monedero. 

Un buen programa siempre permite exportar el monedero (y todas sus claves) a un archivo y que deberías guardar un lugar seguro. Por ejemplo, cómprate un pendrive USB que sólo usarás para este propósito. Guarda la copia de respaldo de tu cartera ahí y luego guarda el pendrive en un cajoncito u otro lugar confiable.
Aplicaciones Bitcoin como Electrum disponen de un sistema de recuperación.

Al iniciar Electrum por primera vez, te dará 12 palabras aleatorias. Estas palabras son la semilla que se usará para generar tus claves. Si en algún momento pierdes el acceso a tu monedero basta con que abras Electrum y escribas de nuevo esas 12 palabras para recuperar el acceso a todas tus direcciones. Puesto que se trata de simples palabras, estas pueden ser memorizadas y no llaman la atención si te las apuntas en un papel u otro sitio.

No pierdas u olvides tu contraseña.

Puesto que no vivimos en un capítulo de CSI, si pierdes tu propia frase de paso no podrás acceder a tus propias direcciones. Por ello es importante que la frase de paso sea memorable. Recuerda que es mucho más importante que sea larga que no aleatoria. Una contraseña larga como “Caballo lechuga Automóvil mañana” es muchísimo más segura que “5X&axr”. Claro que si le puedes incluir algunos símbolos y números, mucho mejor.
La única excepción a esto es si usas Electrum, pues podrás recuperar tu cartera con las 12 palabras aunque te olvides de la contraseña.

Con Bitcoin tú puedes ser tu propio “banco” y guardar de manera segura y confiable tu dinero. No dependes de extraños o de instituciones dudosas y siempre vas a tener acceso a ese dinero. A cambio tú debes ser responsable y proteger lo que te pertenece.

Estafas

Por mucho que Bitcoin sea 100% seguro, si no somos sensatos y dejamos de lado el sentido común, puede pasar que caigamos en algún tipo de estafa. Si alguien que tú no conoces te promete el oro y el moro y te pide que le des dinero, puede que te quedes sin el dinero ni aquello que te prometió. 

Bitcoin sigue siendo dinero y por lo tanto debe ser tratado como tal y no con ligereza. Cuando hagas tratos y negocios, pregúntate: “¿Quién es la otra persona? ¿Qué razones tengo para confiar en ella?”.

Vendedores ilegítimos

Otro aspecto importantísimo que debemos recordar es la irreversibilidad de las transacciones. Bitcoin se comporta como dinero en efectivo y de la misma manera que no se puede ordenar la reversión de un pago realizado con billetes, tampoco es posible revertir un pago realizado en bitcoins. Aunque esto supone una gran ventaja para vendedores que no deberán preocuparse por compradores que pidan el producto y luego retiren los fondos, el comprador sí deberá tener el cuenta la reputación y legitimidad del negocio con el que esté tratando.

Un buen indicio de la legitimidad de un negocio o tienda online, es el conocimiento de la identidad real del vendedor, así como también el número del registro mercantil o el nombre legal de la empresa que opera el servicio. De esta manera, en caso de queja o reclamación, el negocio estará sujeto a las leyes locales y de protección del consumidor. Debemos pensar, por lo tanto, como si estuviéramos comprando con efectivo:“¿Realmente le compraría un televisor, por ejemplo, a una persona anónima que me encuentro por la calle?, ¿O prefiero comprarlo en una tienda respetable, conocida y cuya identidad real conozco?”.

Con Bitcoin, las tiendas que mejor cuiden su imagen corporativa y su reputación serán también las más exitosas.

Seguridad gracias a un servicio de fideicomiso

Si realizamos compras de particular a particular, como por ejemplo artículos de segunda mano, es posible usar un servicio de fideicomiso que muchas páginas especializadas en venta de segunda mano con bitcoins ya ofrecen. Nosotros realizamos el pago a la página y esta no lo procesa al vendedor hasta que el producto ha llegado a su destino.



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